¿Quieres eliminar grasa abdominal? La clave podría estar en tu almohada (y no solo en el gimnasio)
- Dra. Esther Zurita

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Cuando pensamos en perder peso o reducir la "barriga", lo primero que nos viene a la mente es una dieta estricta o extenuantes sesiones de cardio. Sin embargo, la ciencia está revelando que existe un factor silencioso que podría estar saboteando tus esfuerzos o, por el contrario, convirtiéndose en tu mejor aliado: el sueño.
Un estudio reciente publicado en la revista Sleep Medicine, que analizó a más de 5,100 adultos, ha confirmado una relación directa entre las horas que pasas en la cama (durmiendo) y la acumulación de la grasa más peligrosa para tu salud: la grasa visceral.

La grasa visceral: El enemigo invisible
A diferencia de la grasa que puedes "pellizcar" bajo la piel (subcutánea), la grasa visceral se almacena profundamente en la cavidad abdominal, rodeando tus órganos internos [4, 5]. Este tipo de grasa es metabólicamente activa y se ha vinculado con un mayor riesgo de sufrir resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso ciertos tipos de cáncer.
El "Número Mágico": 8 horas para tu metabolismo
La investigación sugiere que existe un punto óptimo para proteger nuestro cuerpo de esta acumulación. Según los datos del estudio, el beneficio en la reducción de grasa visceral alcanza una "meseta" o punto de estabilización a las 8 horas de sueño diarias.
¿Qué significa esto?
A menos sueño, más grasa: Dormir poco está fuertemente asociado con una mayor masa de grasa visceral.
El límite de los beneficios: Una vez alcanzadas las 8 horas de descanso, no se observaron beneficios adicionales significativos en la reducción de esta grasa específica al dormir más tiempo.
El costo de perder una hora: Increíblemente, por cada hora que le restas a tu sueño diario, se estima un aumento de 12.1 gramos en la masa de grasa visceral.
¿Por qué dormir poco nos hace acumular grasa?
La respuesta está en nuestro cerebro y nuestras hormonas. La falta de sueño actúa como un disruptor de nuestro sistema neuroendocrino. Cuando no descansamos lo suficiente, ocurren dos cambios críticos:
1. Aumenta la Grelina: Es la hormona que estimula el hambre. El cuerpo te pide más energía para compensar el cansancio [7, 12, 13].
2. Disminuye la Leptina: Es la hormona que envía la señal de saciedad al cerebro. Sin ella, es mucho más difícil saber cuándo parar de comer.

Además, el estudio destaca que la falta de sueño afecta específicamente a la grasa del abdomen, mientras que no se encontró una relación tan clara con la grasa en los brazos o las piernas.
El descanso como estrategia de salud
Este hallazgo es fundamental para adultos de entre 18 y 59 años que buscan mejorar su composición corporal. Priorizar un hábito de sueño de 8 horas no es solo una cuestión de energía o belleza; es una intervención clínica poderosa para regular tu apetito y proteger tus órganos internos.
Así que, la próxima vez que pienses en sacrificar horas de sueño para trabajar más o ver una serie, recuerda: tu metabolismo necesita que apagues la luz.
Bibliografía
*Fuente:* Giannos, P., et al. (2023). Shorter sleep duration is associated with greater visceral fat mass in US adults: Findings from NHANES, 2011–2014. Sleep Medicine. [2, 15, 16].




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